De enemigo a arquitecto de la Iglesia

Pablo

Filipenses 1:1 (NBLA)

Hay una tendencia en las redes sociales en donde las personas publican dos fotografías, y las titulan la primera «como empezó» y la segunda «como va».

He visto esta tendencia usarse en una pareja. El esposo o esposa publica muestra la primera fotografía de la boda, cuando la pareja eran jóvenes, delgados quizás. Esta fotografía es la de «como empezó». Luego muestran la segunda fotografía después de muchos años de matrimonio, la pareja ya no tan joven, ya no tan delgados, y quizás hasta con hijos e hijas. Esta fotografía es la de «como va». En fin, este es un ejemplo de muchos que se usan hoy en día para mostrar cambios.

Algo similar a esta tendencia sucedió con Pablo. Empezó como un enemigo y perseguidor de la iglesia, pero después terminó siendo un arquitecto de ella, según nos cuenta la Biblia. Fue un enemigo de la fe, y terminó defendiendo y batallando por ella.

¿Cómo sucedió esto? 

Pablo iba de camino a perseguir a los cristianos y de repente Jesús se le apareció. Las personas que iban acompañando a Pablo, nos cuenta la Biblia, solo vieron una gran luz, mientras que Pablo vio a Jesús glorificado. Pablo se quedó ciego por tres días después de haber visto la gloria de Jesús, se convierte al cristianismo (porque si el Jesús glorificado se te aparece en el camino eso es lo que uno tiene que hacer), y es enviado por Jesús a predicar el evangelio, esto es, las buenas nuevas acerca de Jesús. La historia de conversión de Pablo y de su trabajo como un enviado de Jesus, lo puedes leer en el libro de los Hechos. 

Pablo empezó a predicar el evangelio, yendo de ciudad en ciudad, estableciendo iglesias. Pablo continuaba su contacto con las iglesias visitándolas, y escribiendo cartas a esas iglesias. Una de las cartas que Pablo escribió fue la carta a los Filipenses. Es más, esta carta la escribió desde la cárcel.

Pablo escribe su nombre al principio de la carta, que era la costumbre en ese tiempo cuando alguien escribía una carta. De las trece cartas escritas por él, las trece cartas llevan su nombre al principio de cada una de las cartas (véase Rom. 1:1, 1 y 2 Cor. 1:1, Gal. 1:1, Efe. 1:1, Fil. 1:1, Col. 1:1, 1 y 2 Tes. 1:1, 1 y 2 Tim. 1:1, Tito 1:1, y Filemón 1:1).

En Pablo podemos ver la gracia de Dios en acción. Dios toma a un enemigo de la iglesia, y lo hace un servidor, un arquitecto de ella.