La hermana del niño – Exodo 2

En la gran historia de uno de los personajes de la Biblia más reconocidos, se encuentra la historia de su hermana. El texto le llama la hermana del niño.

En toda esta parte de la historia no se menciona ningún nombre propio. La historia comienza contando sobre un hombre de la casa de Levi. Este hombre toma por esposa a una mujer (lit. hija) de la casa de Levi. Ellos empezaron a tener hijos. Primero nació una hija, y después tuvieron un hijo.

Ahora, el pueblo de Dios estaba pasando por un momento crítico. El pueblo de Dios estaba en Egipto y había llegado a ser tan numeroso que llego a ser una amenaza para los egipcios. Por lo tanto, los egipcios esclavizaron al pueblo de Dios y los trataron muy mal. Pero aunque los trataron mal, el pueblo de Dios continuo creciendo en Egipto. Esto llevo a su rey, faraón les llamaban, a ordenar a las parteras del pueblo de Dios a que solo dejaran vivir a las hijas, y les dio ordenes de matar a los hijos. Como las parteras no obedecieron a faraón, él ordeno a todo su pueblo que echaran al rio Nilo a todo hijo varón, y que dejaran vivir a las hijas.

Es en medio de esta crisis que el hombre de la casa de Levi y su esposa tuvieron un tercer hijo. La mamá hizo todo lo que pudo para esconder al niño, pero después de tres meses ya no pudo más. Antes que los egipcios descubrieran al niño recién nacido y lo echaran al rio, la mamá decidió tomar manos en el asunto. Tomo una canastilla, la hizo impermeable, coloco a su niño en la canastilla, y ella misma lo llevo al rio Nilo.

La hermana del niño, con sus escasos años, se quedo a una distancia viendo que pasaría con su hermanito. Quizás su mamá ya tenia un plan y quizás se lo había contado, no sabemos porque el texto no nos dice. Pero es de imaginarse el peso de responsabilidad que la hermana del niño sintió, junto con la gran preocupación de que pasaría con su hermanito.

Por casualidad–la Biblia tiene muchas de estas casualidades–la hija de faraón bajo al rio Nilo a bañarse. Ella vio la canastilla flotante y, causándole curiosidad, mando a una criada para que la trajera. Cuando abrieron la canastilla vieron al niño y oyeron como lloraba. Lloraba tanto que la hija de faraón tuvo compasión de él. Ella sabia que este niño se trataba de uno de los hijos del pueblo de Dios, quien su padre había mandado a matar en el rio. Mientras tanto, la hermana del niño estaba de lejos viendo todo esto suceder.

La hermana del niño paso desapercibida hasta llegar cerca de la hija de faraón y tomándose de valor le pregunto si ella quería que fuera a llamar a una de las nodrizas del pueblo de Dios para que criara al niño. Fue un gran atrevimiento la de esta hermana del niño. Pero la sugerencia le pareció buena idea a la hija de faraón y la hermana del niño fue a traer a una de las nodrizas, que era nada más y nada menos que la mamá del niño.

Unos años después, la hija de faraón adopto al niño y ella le puso por nombre Moíses. Ella dijo, «pues lo he sacado de las aguas.» Fue gracias, en parte, a las acciones de la hermana del niño que este pudo sobrevivir.

El texto no nos dice los nombres de estas personas, aunque lo hace después en la historia, pero también notamos que el texto no nos dice que Dios estaba obrando en esta historia. Pero es claro que Dios estaba supervisando cada paso. Fue Dios quien bendijo a las parteras cuando no obedecieron la orden de faraón; fue Dios quien permitió que la mamá pudiera esconder a su hijo por tres meses; fue Dios quien estuvo con la hermana del niño cuando tuvo que seguir a su hermanito mientras el flotaba en el rio; fue Dios quien guió la canastilla flotante a la hija de faraón; fue Dios que estaba salvándole la vida al niño que llegaría ser el salvador del pueblo de Dios.

En medio de la crisis, en medio de la matanza, en medio del caos e incertidumbre, Dios uso a la hermana del niño para salvar al niño.

Como elegir un cónyuge sabiamente

El viejo puritano escribe:

Ten cuidado de que ni la lujuria ni la imprudencia te empujen a entrar en un estado matrimonial.

Richard Baxter, A Christian Directory (Parte II)

El punto inicial de Baxter es no apresurarse al matrimónio. Él cree que el matrimonio es muy importante y no debe tomarse a la ligera.

Baxter continua:

Es a Dios a quien debes servir en tu estado matrimonial, y por lo tanto es apropiado que tomes su consejo antes de lanzarte al matrimonio.

En esencia dice: no te apresures al matrimonio, primero busca la guía de Dios. El argumento de buscar la guía de Dios al elegir cónyuge se escucha impactante. Impactante para nuestras mentes en 2026, ya que en el tiempo de Baxter parece ser que era una practica común:

Si el consentimiento de los padres es necesario, mucho más lo es el consentimiento de Dios.

Baxter vivió en una época en la que era practica común que los hijos cristianos recibieran la aprobación (consentimiento) de sus padres cuando deseaban casarse. Hay mucha sabiduría en esto. Vivimos en una época en la que nuestra cultura nos quiere hacer tomar decisiones importantes por nuestra cuenta. Ciertamente no con la ayuda y apoyo de nuestros padres. Pero, en general, los padres quieren lo mejor para sus hijos. En general, vale la pena valorar y buscar la aprobación de los padres para el matrimonio.

Muchas personas objetaran diciendo que no todos crecieron con padres, no todos tienen una relación con ellos si los tienen, o no todos tienen padres cristianos. Esto es comprensible. Sin embargo, para las personas en estas circunstancias, deberían buscar una pareja mayor piadosa, o a los lideres de la iglesia para apoyo y orientación.

Baxter esta diciendo que los cristianos que desean casarse deben mirar a Dios al elegir cónyuge. Este apoyo y orientación de parte de Dios puede y debe venir de los padres cristianos o una figura paternal en la iglesia.

Continua Baxter:

Y es de Dios de quien aún debes depender, para la bendición y los consuelos de tu relación: y por lo tanto hay muy gran razón para que tomes su consejo y consentimiento, como las cosas principales requeridas para el matrimonio.

No te apresures al matrimonio y busca consejo piadoso de padres cristianos o figuras paternales en la iglesia porque esto es de Dios.

Proverbios – El temor del Señor

La introducción al libro de Proverbios – la cual se encuentra en los primeros siete versículos del primer capitulo – termina diciéndonos que el principio de la sabiduría es el temor del Señor.

El temor del Señor es el principio de la sabiduría; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.

Proverbios 1:7 (NBLA)

El temor del Señor es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es prudencia.

Proverbios 9:10 (NBLA)

Otra manera de decir que el temor del Señor es el principio de la sabiduría seria: la persona sabia primeramente teme a Dios.

¿Qué es el temor de Dios?

El temor del Señor comúnmente se define como tener reverencia a Dios. Considerar a Dios en alta estima. Y esto es cierto. Sin embargo, el temor del Señor significa más que esto. Me gusta hacer este punto porque alguien puede tener a algo o a alguien en alta estima, pero eso no necesariamente significa que alguien construiría su vida basándose en tener a algo o a alguien en alta estima.

Mi definición del temor del Señor es esta: Conocer a Dios como creador de todas las cosas, y como tal, que Él sabe lo que es mejor para nosotros, y por lo tanto debemos buscar vivir según Su voluntad, bajo Su autoridad y reglas; obedecerle y esforzarnos por vivir fielmente a Él.

En el temor del Señor hay confianza fuerte, y sus hijos tendrán refugio.

Proverbios 14:26 (NBLA)

Tener el temor del Señor como base para vivir una vida caracterizada por la sabiduría trae una larga vida.

El temor del Señor prolonga los días, pero los años de los impíos serán acortados.

Proverbios 10:27 (NBLA)

El temor del Señor también debe preferirse ya sea en riquezas o en tener poco.

La recompensa de la humildad y el temor del Señor son riquezas, honra y vida.

Proverbios 22:4 (NBLA)

Mejor es poco con el temor del Señor que gran tesoro con ansiedad.

Proverbios 15:16 (NBLA)

Busquemos y perseveremos en el temor del Señor.

Proverbios – Complacencia

La palabra complacencia generalmente tiene una connotación negativa, y el libro de Proverbios no es una excepción.

Porque el desvío de los simples los matará, y la complacencia de los necios los destruirá.

Proverbios 1:32 (NBLA)

El diccionario de la lengua española define la palabra complacencia como:

Satisfacción, placer y contento que resulta de algo.

Aun la inteligencia artificial acuerda que la palabra complacencia tiene una connotación negativa. Dice lo siguiente:

Complacencia – se refiere a un estado de satisfacción o conformidad consigo mismo o con una situación, a menudo acompañado de una falta de motivación para cambiar o mejorar. Puede implicar una actitud de autocomplacencia o indiferencia, especialmente cuando se ignora la necesidad de esfuerzo o atención. En algunos contextos, también puede tener una connotación negativa, sugiriendo que alguien se siente demasiado seguro o relajado, lo que podría llevar a la negligencia.

Con razón el libro de Proverbios nos da una advertencia sobre la complacencia. Dice que la complacencia de un necio lo destruirá (Prov. 1:32, citado arriba). Pero el libro de Proverbios también nos ofrece una protección de la complacencia, esto es, la sabiduría.

Pero el que me escucha vivirá seguro, y descansará, sin temor al mal.

Proverbios 1:33 (NBLA)

En la ultima parte del primer capitulo de Proverbios vemos que la sabiduría se personifica y habla, y es ella la que esta hablando en estos dos últimos versículos del primer capitulo del libro y nos presenta dos caminos. Por el uno la complacencia necia que lleva a la destrucción, o la sabiduría que hace vivir a uno seguro, en descanso y sin temor al mal.