La obediencia de Juan y Jesús – Lucas 3

Lucas 3:1-20

Lucas empieza el capítulo 3 dándonos aún más datos históricos que establecen lo que él escribe dentro de la historia humana. Nos dice el nombre de 5 diferentes personajes de los cuales tenemos información fuera de la Biblia. Estos son, el emperador Tiberio César, y los gobernadores Poncio Pilato, Herodes, su hermano Felipe, y Lisanias. El Herodes que se menciona en este capítulo no es el mismo que se menciona en el capítulo 1. Junto con estos personajes históricos se menciona también quienes estaban sirviendo como sumos sacerdotes durante este tiempo, Anás y Caifás.

Notamos que el principio de este capítulo se lee muy parecido a como empiezan algunos libros proféticos del Antiguo Testamento, en donde los autores mencionaban quien estaba gobernando, y que en ese tiempo llega la palabra de Dios al profeta (véase Miqueas, Hageo, Zacarías). Esta manera de escribir también establece credibilidad a Juan el Bautista como profeta. Por alguna razón Juan el Bautista se encontraba en el desierto y empieza a predicar. Sin embargo, cualquiera que haya sido la razón, serviría para que se cumpliese la profecía sobre él. Juan el Bautista era el que venia adelante de Cristo Jesús para prepararle el camino. El texto nos dice que Juan fue «predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados,» y es de ahí que surge el nombre de Juan «el Bautista».

Al igual que con los profetas del Antiguo Testamento, el mensaje de Juan el Bautista no era fácil de recibir porque su mensaje confrontaba a las personas. Por ejemplo, le llamaba «camada» o conjunto de víboras a las personas que venían a verlo. Sin embargo, muchas personas respondieron a su llamado al arrepentimiento, incluyendo el bautizarse, y él les enseñaba cómo ellos podían cambiar su manera de vivir. Entre las personas que recibieron el mensaje de Juan estaban los recaudadores de impuestos. Los recaudadores de impuestos eran personas judías que trabajaban para el gobierno romano, y como los romanos habían conquistado a Israel y estaban ocupando y gobernando sobre ellos, los lideres religiosos de Israel consideraban a los recaudadores de impuestos como traidores.

El ministerio de Juan el Bautista comenzó a crecer y esto causo expectativa sobre el llamado de Dios para su vida. El pueblo se preguntó si el seria el Cristo que ellos esperaban. El pueblo de Israel esperaba al salvador prometido, y teniendo a roma sobre ellos, este seria un buen tiempo para que este Cristo surgiera y así él los rescataría de la opresión romana, ya que ellos esperaban a un líder político en este Cristo. Pero Juan había entendido bien su propósito de parte de Dios y les deja saber al pueblo que él no era la persona que ellos esperaban. Les dice que mientras él los bautizaba en agua, vendría uno mayor que él que los iba a bautizar con el Espíritu Santo y fuego. Podemos notar la obediencia de Juan a Dios.

Eventualmente, Juan el Bautista es encerrado en la carcel por Herodes. El texto dice que Juan lo había reprendido, ya que Herodes había tomado a Herodías, la mujer de su hermano. Lucas nos deja saber que esto había sido algo malo que Herodes había hecho, y aparentemente él había hecho otras cosas malas. El texto dice que Herodes «añadió además a todas ellas, esta: que encerró a Juan en la cárcel.» Estos gobernadores creían que podían hacer lo que les placiera y no había nada ni nadie que pudiera hacer algo al respecto. Pero Lucas nos deja ver que estas cosas que Herodes hacía eran malas, y siendo Lucas inspirado por Dios para escribir este evangelio sabemos que Dios también lo notaba, y aunque Herodes no compadeció ante ninguna corte humana para rendir cuentas, un día tuvo que compadecer ante el Dios del universo, ante el Dios santo y justo.

Lucas 3:21-38

Antes de que Herodes encerrara a Juan el Bautista en la cárcel, y mientras el pueblo se bautizaba, también llegó Jesús a ser bautizado por él. Al ser bautizado por él, Jesús valida el mensaje y ministerio de Juan, y a la misma vez cumple con todos los requisitos de Dios para el ser humano. En completa obediencia y humildad, Jesús se somete a la voluntad de Dios. Porque para que Jesús pudiera ser salvador de la humanidad, él tenia que ser completamente humano y completamente obediente a Dios Padre. Jesús no tenia nada de qué arrepentirse, pero el bautizo era lo que Dios le ofrecía a la humanidad. El bautizo era una forma de humillarse ante Dios. Era, y sigue siendo, una manera de reconocer la condición de humana, una condición frágil y afectada por el pecado y muerte, y también era, y sigue siendo, la manera de correr a Dios por misericordia.

El texto nos dice que fue en el bautizo de Jesús que el cielo se abrió y que el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal como una paloma. El texto no dice que fue una paloma, sino como paloma. También dice que una voz del cielo dijo, «Tú eres Mi Hijo amado, en Ti me he complacido.» Jesús es el único Hijo del Hombre que doblo su orgullo y agenda personal ante Dios. Jesús fue obediente hasta la muerte, y es él quien hoy en día también puede ayudarnos. Los maestros de la Biblia han observado que en esta parte de Lucas capituló 3 se hace presente la Trinidad de Dios. Esta la voz del Padre, el Hijo siendo bautizado, y el Espíritu Santo descendiendo.

En otro de los cuatro evangelios que tenemos en la Biblia, en el evangelio según Mateo, notamos una genealogía de Jesús que empieza desde Abraham. Esto nos asegura que Jesús es un descendiente de Abraham. Pero Lucas nos provee una genealogía de Jesús que nos lleva de regreso hasta Adán. Esto nos asegura que Jesús venia a dar salvación a todas las naciones. No se sabe exactamente porque la genealogía de Jesús varia entre Mateo y Lucas, pero la explicación de que la genealogía de Mateo traza la linea de los reyes de Israel hace sentido. Quizás no sabremos porque la diferencia. Pero lo que sí sabemos es que por medio de Jesús, nosotros también hemos encontrado favor delante de Dios Padre.

Jesús, Hijo de Dios – Lucas 1

Y le pondrás por nombre Jesús… sera llamado Hijo de Dios.

Lucas 1:31, 35, NBLA

El equipo de alabanza de mi iglesia local estará leyendo el evangelio de Lucas este mes, así que tomare esta oportunidad para publicar mis notas de la lectura. La meta es de leer un capitulo por día, por 24 días (Lucas tiene 24 capítulos).

Lucas 1:1-4

Viviendo en un tiempo en donde la tecnología y la ciencia esta avanzada, me gusta que, aún en ese entonces, el autor Lucas escribe sobre su propósito al escribir este evangelio. Admite que otras personas han tratado de poner en orden los eventos alrededor de la llegada de Cristo Jesús al mundo, pero también le pareció bien a él poder poner en orden estos eventos por si mismo.

Lucas también admite que él no fue testigo ocular de todas estas cosas, sin embargo, afirma que él primero lo investigó todo con diligencia. Él tomó el tiempo para investigar, examinar el testimonio de las personas. Muchos de los testigos oculares todavía estaban vivos en ese entonces, y Lucas pudo recopilar el relato de estos testigos sobre lo que había ocurrido.

Este relato de Lucas es muy importante porque establece credibilidad en lo que escribe. Es curioso notar que Lucas le escribe este evangelio, así como el libro de los Hechos, a Teofilo (Hch. 1:1). Se dice que el título de “excelentísimo” era un título para oficiales romanos o personas de alto estatus social dentro del imperio.

Lucas 1:5-25

Lucas comienza dando dos datos importantes. Nos dice quien era el rey de Judea (Herodes) y quien era el sacerdote de turno (Zacarías). Esto establece un dato histórico, y no deja espacio a cualquier noción que Lucas escribe un cuento de hadas. Relata un hecho basado en la historia humana.

Aquí conocemos al papá y la mamá de Juan el Bautista, Zacarías y Elisabet. El ángel Gabriel se le aparece a Zacarías para dejarle saber lo que iba a suceder. Aunque ambos están ya avanzados de edad, Zacarías y Elisabet tendrían un hijo y el ángel le da el nombre del niño, Juan. Este hijo sería grande delante del Señor y sería lleno del Espíritu Santo, aún desde el vientre.

Zacarías literalmente no podía creer lo que estaba escuchando. Dudaba que Gabriel sabía lo que le estaba diciendo, ya que ambos, Zacarias y su esposa Elisabet, eran avanzados de edad. Pero aparentemente a Gabriel no le gusto esto, ya que deja a Zacarías sin poder hablar hasta que todas estas cosas sucedieran.

Lucas 1:26-38

El ángel Gabriel es nuevamente enviado a la tierra, esta vez para entregarle una mensaje a Maria, una virgen comprometida para casarse con José, descendiente de nada más y nada menos que el rey David. Si, el David que peleó contra el gigante Goliat.

Gabriel le dice a Maria que concebiría a un Hijo, que le tenía que poner por nombre Jesús, el cual sería llamado Hijo del Altísimo, el cual recibiría el trono de su padre, David. Sin embargo, a comparación de David y su descendencia después de él, este Hijo de David reinaría para siempre, y su reino no tendría fin.

A comparación de Zacarías, Maria tuvo curiosidad de lo que Gabriel le dijo que sucedería. El preguntarse algo no es lo mismo que dudar o ser incrédulo. Gabriel le responde diciendo que el Espíritu Santo vendría sobre ella, aun sin ella todavía haber consumado su matrimonio con José, y quedaría embarazada. Gabriel le afirma que este Niño era santo y sería llamado Hijo de Dios.

La actitud de Maria nos demuestra mucho. Ella decide rendirse a la voluntad de Dios. Sabía que quedaría embarazada aun sin haber consumado su matrimonio con José, no sabiendo como él reaccionaría, no sabiendo que pasaría de su reputación. En humildad acepta la palabra de Dios por medio del ángel Gabriel.

Lucas 1:39-56

Maria, estando ya embarazada, fue a visitar a Elisabet. Por alguna razón el texto dice que ella fue “apresuradamente”. Cuando Maria llegó, el bebé saltó en el vientre de Elisabet y ella fue llena del Espíritu Santo. Importante notar que el texto no especifica otra manera en que el bebé fuera lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre. Sin embargo, esta parece ser la manera que el bebé fue lleno del Espíritu Santo, por extensión de que su mamá fue llena.

Notamos la actitud humilde de Elisabet. Ella se pregunta, “Por que me ha acontecido esto a mi, que la madre de mi Señor venga a mi?” Ella reconoció la visita de Maria como algo favorable de parte de Dios, particularmente ya que dentro del vientre de Maria estaba el Salvador de su vida, la esperanza de todas las naciones.

La expresión que sigue de Maria es algo maravilloso. En particular notamos la inversión de la dinámica del reino de Dios, bajo el señorío de Cristo Jesús: A los poderosos se le quita sus tronos, los humildes son exaltados, a los hambrientos se les colma de bienes, y los ricos son despedidos con las manos vacías. Dios continúa demostrando su gran misericordia para con su pueblo. Esta misericordia es para siempre.

Lucas 1:57-80

Nace Juan el Bautista conforme la palabra del ángel Gabriel, y Zacarías, todavía sin poder hablar, escribe que le pusieran por nombre Juan, y no Zacarías, según era la costumbre en ese tiempo. Luego Zacarías pudo hablar otra vez, conforme la palabra del ángel Gabriel, y todas estas cosas se empezaron a saber en la región de donde vivían y todos estaban asombrados de lo que estaba ocurriendo.

Continúa el texto diciendo que Zacarías también fue lleno del Espíritu Santo, al igual que Elisabet y su bebé, y profetiza. La profecía habla del propósito de todo lo que estaba ocurriendo: la redención y salvación de Dios estaba llegando. Dios no había desamparado a su pueblo. Dios estaba cumpliendo sus promesas. Un nuevo amanecer estaba apunto de iniciarse, la luz de lo alto estaba por presentarse. Esta luz alumbraría a los que habitaban en tinieblas, en sombra de muerte, y guiaría sus pies en el camino de paz.