Dios se arrepiente – Jonás 3

Introducción

La historia de Jonás se usa como referencia para ilustrar que Dios es el Dios de segundas oportunidades. El principio de Jonás capítulo 3 vemos que es bastante similar al principio del capítulo 1. La palabra de Dios viene a Jonás para que se levantara y fuera a predicar a Nínive, la gran ciudad. 

Claro que sí es un ejemplo de que Dios es el Dios de segundas oportunidades. Pero el libro de Jonás es más que esto. Lo que muchas veces sucede cuando se usa esta historia para ilustrar que Dios es el Dios de segundas oportunidades, es que el énfasis no es en Dios realmente, el énfasis es en un mensaje de positivismo en donde la persona puede tener una segunda oportunidad de salir adelante, y de brillar.

Esta no es la posición de ninguna historia de la Biblia, o de ningún libro de la Biblia. La posición de toda la Biblia es la gloria de Dios. Dios rescata a un profeta que está necesitado de ver la gran misericordia de Dios, tanto en su propia vida, como en la de personas diferentes a él.

La gran misericordia de Dios tiene que ser la gran idea que sacamos de este libro al leerlo y estudiarlo. Y así con toda la Biblia. Al leer y estudiar la Biblia tenemos que decir, «que grande y maravilloso es Dios y qué tan necesitados de él somos.» La Biblia nos habla sobre la grandeza y belleza de Dios y no es para darnos un mensaje de positivismo y de superamiento personal. 

A Jonas se le da una segunda oportunidad, no para su superación personal, sino porque Dios tiene misericordia de las personas (ej. los marineros y ninivitas)  y porque Dios tenía un plan y diseño para su vida. 

Entonces con esto en mente es que podemos empezar con Jonás capítulo 3. He dividido el capítulo en las siguientes tres partes:

  1. La obediencia de Jonás 
  2. El arrepentimiento de Nínive
  3. El arrepentimiento de Dios 

Empecemos con la numero 1: 

1. La obediencia de Jonás

Si has estado en una iglesia por un tiempo, o has trabajado por un tiempo en una compañía, entonces es posible que hayas escuchado la terrible expresión que dice que nadie–refiriéndose a las personas–es indispensable. Nadie es indispensable. 

Esta expresión es una manera de decirle a la gente que son dispensables, que son fáciles de reemplazar. Entonces, o haces lo que te piden o demandan, o te vas.

Busqué esta expresión en la internet y encontré que hasta hay una canción titulada, Nadie es Indispensable. Es esencialmente una canción que alguien le dice a alguien con la que acaban de terminar una relación que nadie es indispensable. 

Déjame decirte que así no es ni cómo se trata a un ser humano. Ni en una relación romántica, ni en el trabajo, ni en la iglesia.

Dios no piensa de esta manera en nosotros.

Dios pudo escoger a alguien más cuando Jonas decidió no obedecer a la palabra de Dios, en el capítulo 1. Dios pudo haber dicho, sabes que Jonas, ya me enfadaste, estas rebelde, no tienes misericordia de otras personas y ni siquiera te das cuenta que tu también estás necesitado de Mi misericordia, mejor voy a mandar a alguien más a Nínive. 

Dios no dijo, después de todo, nadie es indispensable.

Ahora, que nosotros decidamos desobedecer a Dios es otra cosa. Dios eventualmente tendrá que actuar. Pero vemos cómo es que Dios insiste en usar a Jonás para que fuera a predicar a Nínive.

Espero que notemos que no es en sí que la estrella del show sea Jonás y que ahora Jonás pueda vivir su mejor vida con esta segunda oportunidad. Se trata de la gloria de Dios para el beneficio de Jonás.

La gran ciudad en declinación

En el tiempo de Jonás, Nínive estaba en un periodo de declinación e influencia. Posiblemente esto fue por la maldad y violencia en la ciudad. Así mismo sucede hoy en día en ciudades alrededor del mundo en donde la violencia incrementa. Muchas de las personas que pueden se van de la ciudad. Esto mismo es lo que esta sucediendo en unas de las ciudades más grandes de Estados Unidos. La violencia ha aumentado al grado que las personas que pueden se van de la ciudad a un lugar de menos crimen.

La predicación de Jonás 

El texto no da gran detalle del mensaje que Jonás predicó, más allá de, “Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada.” Arrasa quiere decir destruir por completo.

Algunos maestros de la Biblia creen que probablemente Jonás haya dicho más que esto, y que el libro solo esta resumiendo la esencia del mensaje.

Continuemos adelante con el número 2:

2. El arrepentimiento de Nínive   

El texto insiste en que Nínive era una ciudad grande.

Nínive reconoció su maldad y su violencia y se arrepintió. Por otro lado, a Jonás le cuesta ver su necesidad de la misericordia de Dios.

Nínive era una ciudad dentro del imperio de Asiria. El imperio estaba en una temporada de declinación durante el tiempo de Jonás. Como nos dice el texto fuera del libro de Jonás que menciona a Jonás, 1 Reyes 10:25, el reino de Israel pudo expandir su territorio al norte y retomar su territorio precisamente del imperio de Asiría. 

No fue hasta después del tiempo de Jonás que la ciudad llegó a ser la capital del imperio de Asiría. Esto fue después de la predicación de Jonás.

Según gotquestios.org, «El cilicio y las cenizas se usaron en los tiempos del antiguo testamento como un símbolo de la degradación, el duelo, y/o el arrepentimiento. Alguien que deseara mostrar un corazón arrepentido, a menudo se vestiría de cilicio, se sentaría sobre cenizas, y colocaría cenizas en la parte superior de su cabeza. El cilicio era un material áspero generalmente hecho de pelo de cabra negra, haciéndolo algo incómodo de llevar. Las cenizas significaban desolación y ruina. El cilicio y las cenizas se usaron como una señal externa de una condición interna. Este símbolo hacía que el cambio de corazón de una persona fuera visible y demostraba la sinceridad de su dolor y/o arrepentimiento.»

El rey de Nínive confirma que la ciudad sería destruida por completo por la maldad y la violencia de las personas. Se proclamo un ayuno en toda la ciudad y se vistieron de cilicio desde el mayor al menor. El ayuno y el vestirse de cilicio era una señal en los tiempos antiguos de luto o lamento.

Podemos notar que el rey de Nínive estaba preocupado por el pueblo, Jonás no. Recordaremos que también en el capituló 1 vimos cómo el capitán del barco estaba preocupado por la vida de todos los marineros y Jonás, mientras que Jonás esta despreocupado por ellos. Así también aqui en este capituló.

3. El arrepentimiento de Dios 

Cuando Nínive se arrepintió, Dios se apiadó.

Al ver una genuina respuesta de los Ninivitas al escuchar la palabra de Dios, Dios extiende su misericordia con ellos y se arrepiente de la destrucción por completo que les esperaba.

Asi es el caracter de Dios. No importando quién sea la persona, Dios esta dispuesto a extender Su misericordia cuando alguien se arrepiente y clama a Él. Esto fue exactamente lo que sucedió con los Ninivitas.

Dios tuvo misericordia de los marineros, en el capituló 1, cuando ellos clamaron a Dios en oración. Dios tuvo misericordia de Jonás cuando él clamo a Dios dentro del vientre del gran pez y en lo profundo del mar. Dios también tuvo misericordia de los Ninivitas cuando ellos se arrepienten.

Dios no quiere que nadie se perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).

Jonás no clamó a Dios hasta tocar fondo

Entonces Jonás oró al Señor su Dios desde el vientre del pez, y dijo: «En mi angustia clamé al Señor…»

Jonás 2:1-2a

Jonás no clamo a Dios hasta que toco fondo.

Al principio de la historia, la palabra de Dios había venido a Jonás para que se levantara y fuera a Nínive, la gran ciudad. Jonás si se levanto, pero se levanto para ir al lado opuesto, rumbo a Tarsis. Esta fue la reacción inesperada de este profeta de Dios. Fue una reacción completamente drástica.

Jonás pudo haber llegado a Dios en oración y clamor a este punto de la historia. Pudo haber empezado al confesar su disgusto de la palabra de Dios que vino a él.

Dios mío, no entiendo porqué pero solo siento el levantarme y huir al lado opuesto de donde tú me estas pidiendo ir.

Algo así pudo haber sido su oración. Pero no fue así. Él hizo lo que él quería hacer. No le importo nada.

También después en la historia Jonás tuvo otras oportunidades para orar. El capitán del barco, al encontrarlo dormido en la bodega, le ordena a que clamara a su dios para ver si su dios los podría ayudar. La historia no nos indica que Jonás lo hizo.

Luego cuando echaron suerte los marineros para saber por causa de quién había venido esta calamidad, y cuando la suerte le cae a él, también tuvo la oportunidad de orar pero tampoco notamos que lo haya hecho.

Por último, cuando los marineros no tuvieron otra opción más que echarlo al mar, Jonás también pudo clamar a Dios para que interviniera. Pero el texto no dice qué así fue.

Jonás llego al punto de haber sido echado al mar, y aún así, decidió no clamar a Dios por ayuda. Luego, estando en el mar, llega un gran pez y se lo traga vivo.

Y no fue hasta estar dentro del gran pez y en lo profundo del mar, no fue hasta tocar fondo, que Jonás por fin recapacita y se acuerda del Dios a quien él temía, y clama a Él en oración.

Me pregunto si nosotros a veces actuamos, o reaccionamos, de la misma manera con Dios como vemos actuar, o reaccionar, a Jonás.

Tal vez Dios nos pide algo, nos enseña algo en su palabra, nos demuestra una mejor manera de vivir nuestra vida, nos demuestra una manera sabia de vivir en este mundo, pero nosotros solo reaccionamos y nos alejamos de Él pensando huir de Su presencia, y nunca se nos ocurre ir a Él en oración.

Es precisamente por esto que nos sirve la oración. No importa cómo nos sintamos, o si solo queremos reaccionar y huir de la presencia de Dios. Clamar a Dios en oración y ser francos con Él y decirle lo que pensamos seria mejor que solo reaccionar y huir.

Que nosotros podamos aprender de Jonás y no esperar hasta tocar fondo para acercarnos con Dios y ser brutalmente honestos con Él.

Quizás Jonás, siendo un profeta, pensó que alguien como él no podía llegar a Dios en oración y ser sincero en cómo se sentía acerca de la palabra que vino a él.

No importa quienes seamos o como pensemos que debemos ser delante de Dios, todos podemos acercarnos confiadamente delante de Dios y contarle a él lo que realmente sentimos y creemos.

Y en Cristo Jesús así lo es.

¿Qué es esto que has hecho?

La tormenta era tan grande, que los marineros–seguro expertos en navegar en medio de tormentas y mares embravecidos–estaban espantados y pensaban que quizás no verían un día más. Ellos estaban haciendo todo lo posible para poder salvarse.

El capitán de los marineros, al ver dormido a alguien en la bodega del barco, lo levanta y le dice que empezara a clamar a su dios también.

Luego de arrojar al mar la carga del barco para aligerarlo, y luego de clamar a sus dioses–aunque no se sabe si el durmiente clamo a su dios–decidieron también echar suertes, que era un método para decidir quien de todos era responsable por lo que estaba ocurriendo, y la suerte le cayo a nada más y nada menos que al durmiente.

Los marineros cuestionan al durmiente sobre su identidad y de qué pueblo era, y la respuesta del durmiente los atemorizo.

Esto es lo que estaba sucediendo en el siguiente versículo de la historia de Jonás:

Los hombres se atemorizaron en gran manera y le dijeron: «¿Qué es esto que has hecho?» (Jonás 1:10a, NBLA)

Jonás les había dicho a los marineros que él creía en el Dios del cielo, el que había creado el mar y la tierra. Los dioses de los marineros probablemente eran deidades locales y cuyo poder era limitado, pero no el Dios de Jonás.

Este Dios era tan grande como para residir en el cielo y tan poderoso como para crear tanto el mar como la tierra. No solo eso, sino que el Dios de Jonás también había traído esta gran tormenta. Una tormenta tan grande que prometía acabar con ellos.

Jonás también les había dicho a los marineros que él estaba huyendo de la presencia de Dios.

Porque ellos sabían que él huía de la presencia del Señor, por lo que él les había declarado. (Jonás 1:10b, NBLA)

Fue por esto que los marineros no podían creer lo que Jonás estaba haciendo y las decisiones–o reacciones, mejor dicho–que estaba tomando. Todos estaban a punto de perecer en medio del mar y era por la culpa de Jonás. No era por nada que los marineros habían hecho, sino por lo que Jonás estaba haciendo.

Dios había enviado la gran tormenta y los marineros pudieron ser testigos de la demostración del gran poder de Dios sobre Su creación. Solo un Dios misericordioso los podía salvar de esta tormenta.

Y así fue.

Tocando fondo – Jonás 2

Introducción

En el capítulo 1 aprendimos que Jonás estaba huyendo de la presencia de Dios.

Fue una reacción drástica a la palabra del Señor que vino a él, diciéndole que fuera a predicar a Nínive. El decide ir al lado opuesto a Nínive, y paga un pasaje para ir a Tarsis en barco.

Sin embargo, compadeciéndose de él, Dios envía una gran tormenta, mientras Jonás se encuentra durmiendo en el barco, despreocupado de todo y de todos. Esta tormenta causa un pánico con los marineros, los cuales se enteran que Jonás estaba huyendo de Dios–el Dios del cielo, creador del mar y tierra–y a pesar de hacer todo lo posible para evitarlo, terminan haciendo lo que Jonás les dijo que hicieran con él, esto es, tomarlo y echarlo en el mar para que la tormenta se calmara. 

Y justo cuando Jonás pensó que se saldría con su plan de acabar con todo, justo cuando la tormenta amenazaba la vida de todos en el barco, justo cuando los marineros lo toman y lo echan al mar, justo cuando Jonás enfrentaba la muerte, su Dios misericordioso envió un un gran pez para que se lo tragara, y así eventualmente salvarlo.  

Nos damos cuenta que Dios amaba a Jonás, y aunque Jonás estaba dispuesto a terminar con todo, Dios no estaba dispuesto a terminar con él. 

Pero no sin antes permitir que Jonás tocara fondo.

Y es aquí donde nos encontramos en el capituló 2. Jonás esta dentro del gran pez y él al fin ora. Notamos que Jonás está diciendo bastante en su oración, entonces he tratado de organizar el capítulo 2 en tres partes, las cuales son:

  1. El descenso de Jonás 
  2. El arrepentimiento de Jonás 
  3. El rescate de Jonás 

Empecemos con el número 1 entonces:

1. El descenso de Jonás 

El proceso del descenso de Jonás realmente empezó en el capítulo 1. Vemos que el:

  • El texto nos dice que Jonás descendió a Jope (1:3)
  • El texto también nos dice que estando en el barco rumbo a Tarsis, Jonás bajó a la bodega del barco (1:5)
  • Por último, el texto nos dice que estando en medio de la tormenta, y cuando ya no había otra salida, Jonás es arrojado del barco hacia el mar (1:15)

Y ahora en el capítulo 2 vemos qué Jonás descendió hasta las profundidades del mar, y así física y literalmente toca fondo: 

  • “Desde el seno del Seol pedí auxilio,” (2:2)
  • “Me habías echado a lo profundo, en el corazón de los mares,” (2:3)
  • “Me rodearon las aguas hasta el alma, el gran abismo me envolvió,” (2:5)

Jonás físicamente se había ido lejos, tratando de huir de la presencia de Dios. Dios físicamente lo hunde al fondo del mar.

Datos curiosos

  • La profundidad promedio del océano mundial es de aproximadamente 3800 m (12 500 pies), que es aproximadamente cuatro veces más profunda que la elevación promedio de la tierra (840 mo 2800 pies).
  • El punto más profundo del mar que se conoce es de casi 7 millas de profundidad, o casi 11 kilómetros (según el Servio Nacional del Océano, EEUU).
  • El punto más alto del planeta es de 29,029 pies de altura (casi 5.5 millas), 8848 metros (casi 9 kilómetros). 
  • El punto más profundo del mar Mediterráneo es de un poco más de tres millas (17280 pies), que son un poco más de 5 kilómetros. Este punto queda en lo que se llama el Mar Jónico.

Tocando fondo

Lo que le estaba sucediendo a Jonas físicamente, o literalmente, también le estaba pasando en un sentido existencial. El también estaba tocando fondo en un sentido figurativo. 

La Red Nacional de Apoyo y Soluciones para Adicciones (de España), dice que: A nivel terapéutico se le llama “tocar fondo” a una experiencia extrema vivida por el paciente que le ha hecho tomar conciencia de su situación real y de la necesidad de un cambio radical.

Similarmente, IVANE SALUD, también de España, dice esto sobre qué significa tocar fondo. Dice: Esta expresión representa la idea de que la persona que mantiene un consumo o un comportamiento de riesgo llega a un punto en que se da cuenta de que no puede seguir así y debe de realizar un cambio en ciertos aspectos de su vida.

Jonás había comenzado un descenso al huir de la presencia de Dios, y Dios, en su misericordia–e irónicamente–lo lleva a profundidades inimaginables. Jonás estaba tocando fondo en todo el sentido de la palabra. 

Continuemos adelante con el número 2: 

2. El arrepentimiento de Jonás

Algunos se preguntan si Jonás murió dentro del pez. Aunque sí pudo haber muerto en el pez, no parece ser probable que haya fallecido. 

En el versículo 2 vemos que Jonás dice: Desde el seno del Seol pedí auxilio. 

Los maestros de la Biblia señalan que Jonás se refiere al hecho que esta experiencia fue como si él hubiera muerto. 

Los que creen que Jonás murió dentro del gran pez citan lo que Jesús dijo: 

Mateo 12:38 Entonces algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro, queremos ver una señal de parte Tuya». 39 Pero Él respondió: «Una generación perversa y adúltera demanda señal, y ninguna señal se le dará, sino la señal de Jonás el profeta; 40 porque como estuvo Jonás en el vientre del monstruo marino tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra.

El texto no afirma que Jonás estuvo muerto, afirma que estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, y Jesús hace la comparación en ese aspecto, no en que Jonás estuvo muerto.

Lo que el texto si nos deja claro es que la descripción de Jonás dentro del gran pez nos deja ver que él estuvo muy cerca de la muerte. A este tipo de experiencias se les llama una: Experiencia cercana a la muerte. Jonás correctamente pensó que este era su fin, en el vientre del gran pez en el fondo del mar.

Estas experiencias cercanas a la muerte, o el tocar fondo, o a veces una combinación de estas dos, sirve para que las personas vean la realidad de las cosas y les permite recapacitar. Vemos también que hasta este punto Jonás no había clamado a Dios. Él estaba decidido a no obedecer la palabra de Dios y estaba atenido a sufrir las consecuencias. 

Pero al tocar fondo, Jonás al fin recapacita y notamos que le pide ayuda a Dios (2:1-2, 4, 7).

Jonás se había alejado de Dios en su corazón, y lo había demostrado al tratar de huir, pero notamos que Dios nunca se alejó de él.

El arrepentimiento mayormente se describe como el andar en una dirección, parar, dar la media vuelta, y empezar en la dirección opuesta. En el caso de Jonás, seria el de parar, dar la media vuelta, y empezar en la dirección rumbo a Nínive. Pero notamos algo, esto es, que Jonás ya no tenia esta opción, al menos que Dios interviniera.

Más allá de parar, darse la media vuelta, y empezar en la dirección opuesta, el arrepentimiento es reparar la relación con Dios. Esto es porque el arrepentimiento es algo relacional. Es dejar de separarse relacionalmente de Dios. Es reorientar nuestro corazón hacia Dios. Notamos, entonces, que Jonás vuelve a confesar su fe en Dios y renueva sus votos.

Todo esto estaba sucediendo conforme al diseño de Dios y Su propósito en la vida de Jonás.

3. El rescate de Jonás

Jonás había tocado fondo en todo el sentido de la palabra. Ya no podía descender más. En su misericordia, y solo por gracia, Dios causó a la ballena a vomitar a Jonás a tierra firme. Jonás dice en el capítulo 2, versículo 6:  Jonás 2:6 Pero Tú sacaste de la fosa mi vida, oh Señor, Dios mío.

Luego Jonás hace una declaración dentro del gran pez y en lo profundo del mar: 

Jonás 2:9 “La salvación es del Señor”.

Los maestros de la Biblia han llamado a esta declaración como el centro o corazón de la Biblia.

Es el texto que nos hace ver que la salvación es de Dios y de Dios únicamente. Jonás, por más que quisiera, ya no podía hacer nada para mejorar su situación. Dios lo llevo hasta el fondo del mar y lo único que pudo hacer fue clamar a Dios, y Dios, en su gran misericordia, lo escucha y le responde.

Conclusión

Así como Jonás, nosotros también, en algún punto de nuestras vidas, y de alguna manera y de cierto grado, hemos pasado por una experiencia de tocar fondo, en donde se nos abre una oportunidad para recapacitar y ver la realidad de nuestra situación. O ya lo pasamos, o lo estamos pasando, o un día lo pasaremos.

De lo que podemos estar seguros es que así como Dios tuvo misericordia de Jonás, así también Él todavía es grande en misericordia y nos puede socorrer. Solo nos queda realizar que necesitamos su ayuda, saber que Él es el único que nos puede ayudar, y clamarle a Él como Jonás lo hizo.

Y en Cristo Jesus, nosotros también podemos entrar en relación con Dios, o restaurar nuestra relación con Él, y así salir de la profundidad a la que hemos llegado.

La gran misericordia de Dios – Jonás 1

Estamos empezando un nuevo año, así que empezaré un nuevo libro de la Biblia. Esta vez estaré examinando un libro del Antiguo Testamento, el libro de Jonás. Un libro pequeño con un gran mensaje.

He dividido el capítulo en tres partes: 

  1. La gran ciudad (Jonás 1:1-3)
  2. La gran tormenta (Jonás 1:4-11)
  3. El gran pez (Jonás 1:12-17)

Introducción

La historia de Jonás es una de las historias más populares de toda la Biblia. Desde muy niño recuerdo haber escuchado la historia de Jonás en la escuela dominical. Después, ya de grande también escuche la historia de Jonás dentro de la iglesia (en predicaciones) y fuera de la iglesia (ej. en la universidad estudiando filosofía y apologética).

Algunos han tomado la postura de que el libro de Jonás es más como una parábola, ósea, una historia corta, ficticia, con una moraleja. Jesús, por ejemplo, uso las parábolas para enseñar. Lo único es que la Biblia presenta el libro cómo histórico y no como ficción. Además, el libro de Jonás tiene todas las marcas de la narrativa profética que vemos en otros libros de la Biblia.

Ademas, Jesús hace referencia al libro de Jonás y lo toma como un libro histórico. En el evangelio según Lucas 11:29-32, Jesús menciona la historia de Jonás junto con la historia de la Reina del Sur (reina de Saba, 1 Re. 10). Por lo tanto, no existe evidencia convincente para pensar que la historia de Jonás sea ficción.

La gran ciudad (1:1-3)

Notamos que se nos introducen a Jonás y la gran ciudad de Nínive en estos primeros versículos.

Jonás es identificado como un profeta de Dios. El libro comienza de una manera similar a otros libros proféticos, en donde se nos dice que la palabra del Señor vino al profeta. También se nos dan algunos datos sobre el profeta, y vemos que se nos dice quién era el padre de Jonás.

En otro libro del Antiguo Testamento, en 2 Reyes 14:25, corrobora datos históricos sobre el profeta y nos da una idea del tiempo en donde Jonás ejerció su ministerio (ej. que fue durante el reinado de Jeroboam II).

Luego vemos la mención de Nínive, la gran ciudad.

Qué es lo primero que piensas cuando escuchas la palabra Nínive?

Personalmente, me recuerda a mi niñez, ya que fue en ese entonces cuando escuche sobre Nínive la primera vez, y también me hace pensar en los tiempos de la Biblia.

Sin embargo, no fue hasta estudiar sobre el libro de Jonás que realice qué tan históricamente significante es esta ciudad.

Nínive es una ciudad importante para la historia humana porque es reconocida como una de las ciudades más antiguas de nuestra civilización, y una de las más pobladas en esos tiempos antiguos. Jonás 4:11 nos dice que la población de la ciudad era de 120,000 habitantes. Este numero de población no es nada impresionante hoy en día, pero para ese entonces sí era bastante grande la ciudad.

Nínive también a sido parte de la historia actual. Está localizada en Iraq, y para ser más preciso, dentro de lo que hoy en día es la ciudad de Mosul. La ciudad de Mosul es la segunda ciudad más grande de Iraq, después de Bagdad que es la capital del país.

Mosul fue una ciudad clave durante la invasión de Iraq por los Estados Unidos (2003), y después de la salida de las tropas de los Estados Unidos (2011), el Estado Islamico (grupo terrorista también conocido como ISIS por sus siglas en ingles, Islamic State of Iraq and Syria) tomó control de la ciudad (2013), y ellos destruyeron las ruinas de Nínive que se habían reconstruido en el siglo 20.

Hice una búsqueda y encontré algunas ciudades en Estados Unidos que tienen una población de alrededor de 120,000 para que nos de una idea del tamaño de la ciudad:

  • Simi Valley, California (en las afueras de Los Angeles)
  • Flint, Michigan (en las afueras de Detroit)
  • Carrollton, Texas (en las afueras de Dallas)
  • McAllen, Texas (en la frontera con Reynosa, Mexico)
  • Waco, Texas (David Koresh, líder de una secta, hizo famosa esa ciudad)
  • Bellevue, WA (en las afueras de Seattle)

La palabra de Dios vino a Jonás para que fuera a predicar a esta gran ciudad, ya que la maldad de la ciudad había llegado a Él, y vemos una reacción drástica de Jonás. En vez de obedecer, el tomo camino directamente opuesto a Nínive, y huye de la presencia de Dios. Llego a otra ciudad de puerto llamada Jope y de allí tomo un barco rumbo a otro lugar llamado Tarsis. No se sabe exactamente en dónde quedaba Tarsis, pero se cree que haya sido en el norte de Africa, o en España.

La gran tormenta (1:4-11)

Jonás quizás pensó que efectivamente había podido huir de la presencia de Dios y que todo iba bien. Él había decidido hacer sus propios planes y no rendirle cuentas a Dios. Pero Dios lo mira todo, y le envía una gran tormenta cuando iba rumbo a Tarsis.

Nos tenemos que preguntar qué clase de tormenta fue esta, ya que los marineros, los que tenían experiencia navegando en barco y pasando por tormentas, estaban asustados al punto que creían que en cualquier momento el barco se podía hacer pedazos.

Notamos que estos marineros, aunque no temían al Dios de la Biblia, hicieron todo lo posible para salvarse. Hasta despertaron a Jonás para que le clamara a su Dios. Estos marineros estaban más preocupados por la vida y bienestar de Jonás, que Jonás estaba preocupado por Jonás.

Eventualmente, Jonás les dice que él temía al Dios del cielo, creador del mar y tierra, y esto solo hizo que los marineros tuvieran más miedo por sus vidas, ya que la tormenta solo iba creciendo. Pensaron que habría hecho Jonás para que esta calamidad les sobreviniera.

El gran pez (1:12-17)

Jonás, dispuesto a acabar con todo, y en vez de arrepentirse y clamar a Dios por misericordia, les dijo que la tormenta no se calmaría hasta que ellos lo tomaran y echaran al mar. Los marineros, temiendo a Dios, todavía siguieron remando para tratar de llegar a tierra, pero la tormenta no los dejaba. No tuvieron otra alternativa más que hacer los que Jonás les había dicho.

Impresionantemente, los marineros oraron a Dios y esencialmente le dijeron que respetuosamente harían cómo les había dicho Jonás, ya que ellos no querían morirse. Que contraste con Jonás, que él parecía estar ya resignado al ser echado al mar.

Los marineros tomaron a Jonás y lo echaron al mar.

En cuanto echan a Jonás en el mar, la tormenta se calmo. Esto les trajo aun más temor a los marineros porque se dieron cuenta de quién estaba en control de sus vidas. Los maestros de la Biblia nos dicen que la reacción de los marineros, la de hacerle un sacrificio a Dios y hacer votos, era una manera de demostrar que ellos se habían convertido, de creer en dioses falsos al único Dios. Al Dios de Jonás.

Tanto los marineros como Jonás sabían que este era el fin seguro de Jonás. Ya no había forma de salvarlo.

Pero ahí no acaba la historia. Dios envía un gran pez para que se tragara vivo a Jonás. Y él estuvo ahí tres días y tres noches.

Conclusión

Dios envía a Jonás a la gran ciudad de Nínive, no para condenarla sino para tener misericordia de ellos. Jonás desobedece y se va rumbo a Tarsis en un barco y Dios envía una gran tormenta, no para condenar a los marineros sino para tener misericordia de ellos. Luego, después de haber sido echado en el mar y enfrentar una muerte segura, Dios envía un gran pez, no para condenar a Jonás, sino para tener misericordia de él.

El texto nos deja claro que uno de los aspectos principales que vemos en este libro es la gran misericordia de Dios para con los seres humanos. Dios no quiere que nadie se pierda, sino que envió a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él crea no se pierda más tenga vida eterna.

En Cristo Jesús, nosotros también recibimos la gran misericordia de Dios.