
En la gran historia de uno de los personajes de la Biblia más reconocidos, se encuentra la historia de su hermana. El texto le llama la hermana del niño.
En toda esta parte de la historia no se menciona ningún nombre propio. La historia comienza contando sobre un hombre de la casa de Levi. Este hombre toma por esposa a una mujer (lit. hija) de la casa de Levi. Ellos empezaron a tener hijos. Primero nació una hija, y después tuvieron un hijo.
Ahora, el pueblo de Dios estaba pasando por un momento crítico. El pueblo de Dios estaba en Egipto y había llegado a ser tan numeroso que llego a ser una amenaza para los egipcios. Por lo tanto, los egipcios esclavizaron al pueblo de Dios y los trataron muy mal. Pero aunque los trataron mal, el pueblo de Dios continuo creciendo en Egipto. Esto llevo a su rey, faraón les llamaban, a ordenar a las parteras del pueblo de Dios a que solo dejaran vivir a las hijas, y les dio ordenes de matar a los hijos. Como las parteras no obedecieron a faraón, él ordeno a todo su pueblo que echaran al rio Nilo a todo hijo varón, y que dejaran vivir a las hijas.
Es en medio de esta crisis que el hombre de la casa de Levi y su esposa tuvieron un tercer hijo. La mamá hizo todo lo que pudo para esconder al niño, pero después de tres meses ya no pudo más. Antes que los egipcios descubrieran al niño recién nacido y lo echaran al rio, la mamá decidió tomar manos en el asunto. Tomo una canastilla, la hizo impermeable, coloco a su niño en la canastilla, y ella misma lo llevo al rio Nilo.
La hermana del niño, con sus escasos años, se quedo a una distancia viendo que pasaría con su hermanito. Quizás su mamá ya tenia un plan y quizás se lo había contado, no sabemos porque el texto no nos dice. Pero es de imaginarse el peso de responsabilidad que la hermana del niño sintió, junto con la gran preocupación de que pasaría con su hermanito.
Por casualidad–la Biblia tiene muchas de estas casualidades–la hija de faraón bajo al rio Nilo a bañarse. Ella vio la canastilla flotante y, causándole curiosidad, mando a una criada para que la trajera. Cuando abrieron la canastilla vieron al niño y oyeron como lloraba. Lloraba tanto que la hija de faraón tuvo compasión de él. Ella sabia que este niño se trataba de uno de los hijos del pueblo de Dios, quien su padre había mandado a matar en el rio. Mientras tanto, la hermana del niño estaba de lejos viendo todo esto suceder.
La hermana del niño paso desapercibida hasta llegar cerca de la hija de faraón y tomándose de valor le pregunto si ella quería que fuera a llamar a una de las nodrizas del pueblo de Dios para que criara al niño. Fue un gran atrevimiento la de esta hermana del niño. Pero la sugerencia le pareció buena idea a la hija de faraón y la hermana del niño fue a traer a una de las nodrizas, que era nada más y nada menos que la mamá del niño.
Unos años después, la hija de faraón adopto al niño y ella le puso por nombre Moíses. Ella dijo, «pues lo he sacado de las aguas.» Fue gracias, en parte, a las acciones de la hermana del niño que este pudo sobrevivir.
El texto no nos dice los nombres de estas personas, aunque lo hace después en la historia, pero también notamos que el texto no nos dice que Dios estaba obrando en esta historia. Pero es claro que Dios estaba supervisando cada paso. Fue Dios quien bendijo a las parteras cuando no obedecieron la orden de faraón; fue Dios quien permitió que la mamá pudiera esconder a su hijo por tres meses; fue Dios quien estuvo con la hermana del niño cuando tuvo que seguir a su hermanito mientras el flotaba en el rio; fue Dios quien guió la canastilla flotante a la hija de faraón; fue Dios que estaba salvándole la vida al niño que llegaría ser el salvador del pueblo de Dios.
En medio de la crisis, en medio de la matanza, en medio del caos e incertidumbre, Dios uso a la hermana del niño para salvar al niño.
