Jonás no clamó a Dios hasta tocar fondo

Entonces Jonás oró al Señor su Dios desde el vientre del pez, y dijo: «En mi angustia clamé al Señor…»

Jonás 2:1-2a

Jonás no clamo a Dios hasta que toco fondo.

Al principio de la historia, la palabra de Dios había venido a Jonás para que se levantara y fuera a Nínive, la gran ciudad. Jonás si se levanto, pero se levanto para ir al lado opuesto, rumbo a Tarsis. Esta fue la reacción inesperada de este profeta de Dios. Fue una reacción completamente drástica.

Jonás pudo haber llegado a Dios en oración y clamor a este punto de la historia. Pudo haber empezado al confesar su disgusto de la palabra de Dios que vino a él.

Dios mío, no entiendo porqué pero solo siento el levantarme y huir al lado opuesto de donde tú me estas pidiendo ir.

Algo así pudo haber sido su oración. Pero no fue así. Él hizo lo que él quería hacer. No le importo nada.

También después en la historia Jonás tuvo otras oportunidades para orar. El capitán del barco, al encontrarlo dormido en la bodega, le ordena a que clamara a su dios para ver si su dios los podría ayudar. La historia no nos indica que Jonás lo hizo.

Luego cuando echaron suerte los marineros para saber por causa de quién había venido esta calamidad, y cuando la suerte le cae a él, también tuvo la oportunidad de orar pero tampoco notamos que lo haya hecho.

Por último, cuando los marineros no tuvieron otra opción más que echarlo al mar, Jonás también pudo clamar a Dios para que interviniera. Pero el texto no dice qué así fue.

Jonás llego al punto de haber sido echado al mar, y aún así, decidió no clamar a Dios por ayuda. Luego, estando en el mar, llega un gran pez y se lo traga vivo.

Y no fue hasta estar dentro del gran pez y en lo profundo del mar, no fue hasta tocar fondo, que Jonás por fin recapacita y se acuerda del Dios a quien él temía, y clama a Él en oración.

Me pregunto si nosotros a veces actuamos, o reaccionamos, de la misma manera con Dios como vemos actuar, o reaccionar, a Jonás.

Tal vez Dios nos pide algo, nos enseña algo en su palabra, nos demuestra una mejor manera de vivir nuestra vida, nos demuestra una manera sabia de vivir en este mundo, pero nosotros solo reaccionamos y nos alejamos de Él pensando huir de Su presencia, y nunca se nos ocurre ir a Él en oración.

Es precisamente por esto que nos sirve la oración. No importa cómo nos sintamos, o si solo queremos reaccionar y huir de la presencia de Dios. Clamar a Dios en oración y ser francos con Él y decirle lo que pensamos seria mejor que solo reaccionar y huir.

Que nosotros podamos aprender de Jonás y no esperar hasta tocar fondo para acercarnos con Dios y ser brutalmente honestos con Él.

Quizás Jonás, siendo un profeta, pensó que alguien como él no podía llegar a Dios en oración y ser sincero en cómo se sentía acerca de la palabra que vino a él.

No importa quienes seamos o como pensemos que debemos ser delante de Dios, todos podemos acercarnos confiadamente delante de Dios y contarle a él lo que realmente sentimos y creemos.

Y en Cristo Jesús así lo es.

Tocando fondo – Jonás 2

Introducción

En el capítulo 1 aprendimos que Jonás estaba huyendo de la presencia de Dios.

Fue una reacción drástica a la palabra del Señor que vino a él, diciéndole que fuera a predicar a Nínive. El decide ir al lado opuesto a Nínive, y paga un pasaje para ir a Tarsis en barco.

Sin embargo, compadeciéndose de él, Dios envía una gran tormenta, mientras Jonás se encuentra durmiendo en el barco, despreocupado de todo y de todos. Esta tormenta causa un pánico con los marineros, los cuales se enteran que Jonás estaba huyendo de Dios–el Dios del cielo, creador del mar y tierra–y a pesar de hacer todo lo posible para evitarlo, terminan haciendo lo que Jonás les dijo que hicieran con él, esto es, tomarlo y echarlo en el mar para que la tormenta se calmara. 

Y justo cuando Jonás pensó que se saldría con su plan de acabar con todo, justo cuando la tormenta amenazaba la vida de todos en el barco, justo cuando los marineros lo toman y lo echan al mar, justo cuando Jonás enfrentaba la muerte, su Dios misericordioso envió un un gran pez para que se lo tragara, y así eventualmente salvarlo.  

Nos damos cuenta que Dios amaba a Jonás, y aunque Jonás estaba dispuesto a terminar con todo, Dios no estaba dispuesto a terminar con él. 

Pero no sin antes permitir que Jonás tocara fondo.

Y es aquí donde nos encontramos en el capituló 2. Jonás esta dentro del gran pez y él al fin ora. Notamos que Jonás está diciendo bastante en su oración, entonces he tratado de organizar el capítulo 2 en tres partes, las cuales son:

  1. El descenso de Jonás 
  2. El arrepentimiento de Jonás 
  3. El rescate de Jonás 

Empecemos con el número 1 entonces:

1. El descenso de Jonás 

El proceso del descenso de Jonás realmente empezó en el capítulo 1. Vemos que el:

  • El texto nos dice que Jonás descendió a Jope (1:3)
  • El texto también nos dice que estando en el barco rumbo a Tarsis, Jonás bajó a la bodega del barco (1:5)
  • Por último, el texto nos dice que estando en medio de la tormenta, y cuando ya no había otra salida, Jonás es arrojado del barco hacia el mar (1:15)

Y ahora en el capítulo 2 vemos qué Jonás descendió hasta las profundidades del mar, y así física y literalmente toca fondo: 

  • “Desde el seno del Seol pedí auxilio,” (2:2)
  • “Me habías echado a lo profundo, en el corazón de los mares,” (2:3)
  • “Me rodearon las aguas hasta el alma, el gran abismo me envolvió,” (2:5)

Jonás físicamente se había ido lejos, tratando de huir de la presencia de Dios. Dios físicamente lo hunde al fondo del mar.

Datos curiosos

  • La profundidad promedio del océano mundial es de aproximadamente 3800 m (12 500 pies), que es aproximadamente cuatro veces más profunda que la elevación promedio de la tierra (840 mo 2800 pies).
  • El punto más profundo del mar que se conoce es de casi 7 millas de profundidad, o casi 11 kilómetros (según el Servio Nacional del Océano, EEUU).
  • El punto más alto del planeta es de 29,029 pies de altura (casi 5.5 millas), 8848 metros (casi 9 kilómetros). 
  • El punto más profundo del mar Mediterráneo es de un poco más de tres millas (17280 pies), que son un poco más de 5 kilómetros. Este punto queda en lo que se llama el Mar Jónico.

Tocando fondo

Lo que le estaba sucediendo a Jonas físicamente, o literalmente, también le estaba pasando en un sentido existencial. El también estaba tocando fondo en un sentido figurativo. 

La Red Nacional de Apoyo y Soluciones para Adicciones (de España), dice que: A nivel terapéutico se le llama “tocar fondo” a una experiencia extrema vivida por el paciente que le ha hecho tomar conciencia de su situación real y de la necesidad de un cambio radical.

Similarmente, IVANE SALUD, también de España, dice esto sobre qué significa tocar fondo. Dice: Esta expresión representa la idea de que la persona que mantiene un consumo o un comportamiento de riesgo llega a un punto en que se da cuenta de que no puede seguir así y debe de realizar un cambio en ciertos aspectos de su vida.

Jonás había comenzado un descenso al huir de la presencia de Dios, y Dios, en su misericordia–e irónicamente–lo lleva a profundidades inimaginables. Jonás estaba tocando fondo en todo el sentido de la palabra. 

Continuemos adelante con el número 2: 

2. El arrepentimiento de Jonás

Algunos se preguntan si Jonás murió dentro del pez. Aunque sí pudo haber muerto en el pez, no parece ser probable que haya fallecido. 

En el versículo 2 vemos que Jonás dice: Desde el seno del Seol pedí auxilio. 

Los maestros de la Biblia señalan que Jonás se refiere al hecho que esta experiencia fue como si él hubiera muerto. 

Los que creen que Jonás murió dentro del gran pez citan lo que Jesús dijo: 

Mateo 12:38 Entonces algunos de los escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro, queremos ver una señal de parte Tuya». 39 Pero Él respondió: «Una generación perversa y adúltera demanda señal, y ninguna señal se le dará, sino la señal de Jonás el profeta; 40 porque como estuvo Jonás en el vientre del monstruo marino tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra.

El texto no afirma que Jonás estuvo muerto, afirma que estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, y Jesús hace la comparación en ese aspecto, no en que Jonás estuvo muerto.

Lo que el texto si nos deja claro es que la descripción de Jonás dentro del gran pez nos deja ver que él estuvo muy cerca de la muerte. A este tipo de experiencias se les llama una: Experiencia cercana a la muerte. Jonás correctamente pensó que este era su fin, en el vientre del gran pez en el fondo del mar.

Estas experiencias cercanas a la muerte, o el tocar fondo, o a veces una combinación de estas dos, sirve para que las personas vean la realidad de las cosas y les permite recapacitar. Vemos también que hasta este punto Jonás no había clamado a Dios. Él estaba decidido a no obedecer la palabra de Dios y estaba atenido a sufrir las consecuencias. 

Pero al tocar fondo, Jonás al fin recapacita y notamos que le pide ayuda a Dios (2:1-2, 4, 7).

Jonás se había alejado de Dios en su corazón, y lo había demostrado al tratar de huir, pero notamos que Dios nunca se alejó de él.

El arrepentimiento mayormente se describe como el andar en una dirección, parar, dar la media vuelta, y empezar en la dirección opuesta. En el caso de Jonás, seria el de parar, dar la media vuelta, y empezar en la dirección rumbo a Nínive. Pero notamos algo, esto es, que Jonás ya no tenia esta opción, al menos que Dios interviniera.

Más allá de parar, darse la media vuelta, y empezar en la dirección opuesta, el arrepentimiento es reparar la relación con Dios. Esto es porque el arrepentimiento es algo relacional. Es dejar de separarse relacionalmente de Dios. Es reorientar nuestro corazón hacia Dios. Notamos, entonces, que Jonás vuelve a confesar su fe en Dios y renueva sus votos.

Todo esto estaba sucediendo conforme al diseño de Dios y Su propósito en la vida de Jonás.

3. El rescate de Jonás

Jonás había tocado fondo en todo el sentido de la palabra. Ya no podía descender más. En su misericordia, y solo por gracia, Dios causó a la ballena a vomitar a Jonás a tierra firme. Jonás dice en el capítulo 2, versículo 6:  Jonás 2:6 Pero Tú sacaste de la fosa mi vida, oh Señor, Dios mío.

Luego Jonás hace una declaración dentro del gran pez y en lo profundo del mar: 

Jonás 2:9 “La salvación es del Señor”.

Los maestros de la Biblia han llamado a esta declaración como el centro o corazón de la Biblia.

Es el texto que nos hace ver que la salvación es de Dios y de Dios únicamente. Jonás, por más que quisiera, ya no podía hacer nada para mejorar su situación. Dios lo llevo hasta el fondo del mar y lo único que pudo hacer fue clamar a Dios, y Dios, en su gran misericordia, lo escucha y le responde.

Conclusión

Así como Jonás, nosotros también, en algún punto de nuestras vidas, y de alguna manera y de cierto grado, hemos pasado por una experiencia de tocar fondo, en donde se nos abre una oportunidad para recapacitar y ver la realidad de nuestra situación. O ya lo pasamos, o lo estamos pasando, o un día lo pasaremos.

De lo que podemos estar seguros es que así como Dios tuvo misericordia de Jonás, así también Él todavía es grande en misericordia y nos puede socorrer. Solo nos queda realizar que necesitamos su ayuda, saber que Él es el único que nos puede ayudar, y clamarle a Él como Jonás lo hizo.

Y en Cristo Jesus, nosotros también podemos entrar en relación con Dios, o restaurar nuestra relación con Él, y así salir de la profundidad a la que hemos llegado.

Jesús y los pecadores – Lucas 5

Lucas 5:1-16

La fama de Jesús se empezó a extender y muchos le seguían. Un día él se fue a un lago y se subió a la barca de Simón Pedro y empezó a enseñarle a la gente. Jesús había subido a la barca porque Simón y sus compañeros acababan de regresar de pescar y habían lavado sus redes. Al terminar de enseñar Jesús le ordenó a Simón que llevara su barca a lo profundo y volviera a tirar sus redes. Simón le dijo que ya habían tratado de pescar toda la noche anterior y no habían pescado nada, pero que como él se lo pedia lo haría de nuevo.

Para la sorpresa de Simón, las redes se llenaron de peces al modo que tuvo que llamar a sus compañeros para que le ayudaran. El texto detalla la reacción de Simón. Al ver esto, Simón cayó a los pies de Jesús, diciendo: «¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!». Los compañeros de Simón también se quedaron asombrados, y los nombres de los compañeros eran Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo. Jesús le dijo a Simón, «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Estos hombres dejaron sus barcas atrás, aún dejándolo todo, y siguieron a Jesús.

Jesús continuaba sanando las enfermedades de muchos, y su fama se seguía extendiendo. Lucas se encarga de darnos el detalle que con frecuencia Jesús se retiraba a lugares solitarios a orar. Esto nos indica que Jesús tenia el habito de orar. No era de vez en cuando, no era cuando tenia tiempo. El texto dice que él hacia esto consistentemente.

Lucas 5:17-26

Un día que Jesús enseñaba se llegaron a sentar fariseos y maestros de la ley de todas las aldeas de dos regiones en Israel. Estas regiones se llamaban Galilea y Judea, y también habían llegado desde la ciudad capital, que era Jerusalén. Este detalle es muy importante porque los fariseos y los maestros de la ley eran las personas que conocían la ley de Dios mejor que nadie. Ellos eran personas de influencia, religiosa y políticamente, en Israel, y estaban ahí para investigar a Jesús.

Al ver que unos amigos de un hombre paralítico hicieron todo lo posible para traerlo cerca de él, Jesús queda impresionado por esto y le dice al paralítico, “Hombre, tus pescados te son perdonados.” Esta declaración fue una blasfemia para los fariseos y maestros de la ley presentes ya que sólo Dios puede perdonar los pecados. Pero Jesús estaba haciendo esto a propósito.

Retando a los fariseos y maestros de la ley, les pregunta si era más fácil decirle al paralítico que sus pecados eran perdonados o que se levantara. Por supuesto que decirle que sus pecados le eran perdonados era más fácil, aunque fuera una blasfemia. Sin embargo, para que supieran que él tenía la autoridad para perdonar pecados en la tierra, Jesús le dice al paralítico que se levante y el fue sano en ese momento.

Todos se quedaron asombrados. La respuesta del ex-paralítico y la de todo el pueblo fue de glorificar a Dios. De los fariseos y maestros de la ley ya no se supo nada en esta historia. Creo que el punto entonces es de que la respuesta apropiada es la que tuvieron el ex-paralítico y la del pueblo. Esto es, el glorificar a Dios.

Lucas 5:27-32

El texto continúa con el llamado de un recaudador de impuestos, llamado Leví. Sabemos que este Leví también es conocido como Mateo, el autor de otro de los cuatro evangelios que tenemos en la Biblia.

Leví lleva acabo una celebración en su casa y aparentemente se armó un gran fiesta. Llegaron muchos recaudadores de impuestos, como Leví, y muchas otras personas. Jesús y sus discípulos estuvieron presentes, y de alguna manera también estaban presentes algunos fariseos y sus escribas.

Los fariseos se quejaron con los discípulos de Jesús de que él comía y bebía con estas personas. La respuesta de Jesús nos dice mucho. Él respondió diciendo que los sanos no necesitan de un médico y que él había llegado a los pecadores y llamarlos al arrepentimiento. Jesús estaba con los pecadores porque eran ellos los que le necesitaban. Los fariseos no se consideraban pecadores, confiaban en su propia justicia delante de Dios y no podían ver su propia necesidad de arrepentimiento.

Lucas 5:33-39

El capítulo termina con los fariseos nuevamente quejándose, esta vez porque los discípulos de Jesús no ayunaban. Jesús les dice que ellos no necesitaban ayunar porque lo tenían a él con ellos. Esta declaración nuevamente apunta hacia la deidad de Jesús. Parte del ayuno es el acercarse a Dios, y si Jesús estaba con ellos, Dios estaba con ellos, y por lo tanto no tenían porqué ayunar.

Jesús termina con una parábola. Esencialmente dice que lo nuevo no se mezcla con lo viejo y viceversa. Jesús estaba inaugurando el reino de Dios en la tierra. Esto era lo nuevo. Los fariseos representaban lo viejo. Lo viejo no podía contener lo nuevo. Se necesitaba ser nuevo para recibir lo nuevo. Jesús estaba apuntando al nuevo nacimiento que llega por medio el arrepentimiento.

El Alcohólico

Había una vez un hombre alcohólico. Era tan alcohólico que ya todos le decían "el alcohólico". Muy pocas personas conocían su verdadero nombre. Se dice que hace mucho tiempo, el alcohólico era un joven con mucho potencial, pero todo eso había quedado en un lejano atrás. 
Un día, el alcohólico iba caminando, quizás una vez más en busca de aquello que poco a poco lo estaba matando, cuando se encontró con un viejo amigo. Hacía mucho tiempo que no se habían visto o hablado y no se sabe si el alcohólico lo reconoció a primera vista. Este amigo era una de las pocas personas que conocía su verdadero nombre y que lo había conocido antes del descenso a lo que llego a ser. 
El amigo sabia que todos le llamaban "el alcohólico", pero él lo llamo por su verdadero nombre. Cuando el amigo llamo al alcohólico por su verdadero nombre, fue como si no estuviera hablando con él. Hacía mucho tiempo que no escuchaba su verdadero nombre, ya que el alcohol lo había alejado de todos los que le amaban. El amigo tuvo que repetirle y repetirle el nombre, hasta que el alcohólico reconoció que se refería a él. "Vamos, yo te voy ayudar," le dijo el amigo. 
Se dice que el amigo invito al alcohólico a su casa ese mismo día y que ahí permanece hasta el día de hoy.

Al igual que el hombre alcohólico de la historia, muchas personas piensan que lo que han llegado a ser es lo único que hay para sus vidas. Piensan que ese es su destino, su propósito. Pero quizás solo estén viviendo el prologo de la historia que Dios tiene para ellos.

El diccionario de la Real Academia Española define la palabra prologo como «el texto preliminar de un libro, escrito por el autor… que sirve de introducción a su lectura.»

Dios es el autor de nuestra historia. Necesitamos poner nuestra vida y esperanza en las manos de Él. Al igual que el viejo amigo del alcohólico, Dios envío a su hijo Jesús, nuestro amigo fiel, para ayudarnos. Él nos llama hoy y nos invita a casa.

Dejemos que Dios terminé de escribir nuestra historia.

Jesús el profeta – Lucas 4

Lucas 4:1-30

Todo parecía haber empezado bien. Jesús empezó a predicar lleno y en el poder del Espíritu Santo en la ciudad que había crecido, Nazaret. Todos hablaban bien de él y estaban maravillados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Pero fue precisamente este maravillarse de Jesús que llevo al pueblo de Nazaret a preguntarse, «¿No es este el hijo de José?». No había manera que ellos podrían aceptar que quizás Dios tenia un llamado especial para un Nazareno como ellos. El pueblo había visto crecer a Jesús y conocían a su papá, José el humilde carpintero. Reducieron el ministerio de Jesús a alguien que hablaba bonito.

Jesús tuvo que hablarles como él profeta que él es, y les dice que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra. Esto era exactamente lo que estaba pasando; Nazaret no lo acepta como profeta. Jesús les recuerda lo que la Biblia enseña. Les recuerda de cómo dos profetas, Elias y Eliseo, en una ocasión fueron enviados cada uno a alguien que no era parte del pueblo de Israel cuando Israel rechazaron a los profetas. Los Nazarenos entendieron lo que Jesús les estaba diciendo, y en vez de que recapacitaran y examinaran sus palabras para ver si quizás tenia razón o para ver si a lo mejor Dios verdaderamente estaba hablando a través de uno de ellos, ellos se enfurecieron con él.

Estaban tan enojados con lo que Jesús les dijo que lo sacaron de la ciudad y lo llevan hasta la cumbre de la ciudad. Lo querían matar. La intención de ellos era de tirar a Jesús desde la cumbre. Pero no pudieron, ya que Jesús paso de por medio de ellos.

Lucas 4:31-44

Jesús fue a otra ciudad, a Capernaúm, y enseñaba en los días de reposo. Un hombre endemoniado grito a gran voz, «Déjanos. ¿Qué tienes que ver con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién Tú eres: el Santo de Dios.» Los Nazarenos no podían ver en Jesús más allá de un hijo de un humilde carpintero. Sin embargo, un hombre que lo poseía un demonio reconoció a Jesús por quien él verdaderamente era.

Jesús sano a muchos enfermos en Capernaúm, incluyendo a la suegra de Simón, Pedro. Hay un chiste cristiano que dice que Pedro negó a Jesús porque sano a su suegra. Pero fuera de los chistes, el sanar a muchos enfermos validaba el ministerio de Jesús. También nos dice el texto que, «de muchos salían demonios, gritando: «¡Tú eres el Hijo de Dios!».» Los demonios estaban confirmando la palabra del ángel Gabriel a María acerca de Jesús (Lucas 1:35). La gente quedo tan impresionada por su ministerio con ellos, que no querían separarse de Jesús. Él les respondió, «También a las otras ciudades debo anunciar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto Yo he sido enviado«.

Nosotros tampoco podemos ver a Jesús solo como un buen ejemplo, o sólo como un buen maestro. Muchas personas hoy en día aceptan que Jesús es un personaje histórico, aunque otros hasta niegan esta verdad, pero no aceptan que Jesús sea Dios. Las implicaciones de esta verdad es de mucha consecuencia para la vida del ser humano. Sin embargo, Lucas ya nos esta dejando saber que Jesús no solo hablaba bonito, no solo era un buen maestro, no solo pudo ayudar a muchas personas, y no solo fue como uno de los profetas de Dios, sino que él es el Hijo de Dios, entrando en la historia humana a favor de la humanidad.

La obediencia de Juan y Jesús – Lucas 3

Lucas 3:1-20

Lucas empieza el capítulo 3 dándonos aún más datos históricos que establecen lo que él escribe dentro de la historia humana. Nos dice el nombre de 5 diferentes personajes de los cuales tenemos información fuera de la Biblia. Estos son, el emperador Tiberio César, y los gobernadores Poncio Pilato, Herodes, su hermano Felipe, y Lisanias. El Herodes que se menciona en este capítulo no es el mismo que se menciona en el capítulo 1. Junto con estos personajes históricos se menciona también quienes estaban sirviendo como sumos sacerdotes durante este tiempo, Anás y Caifás.

Notamos que el principio de este capítulo se lee muy parecido a como empiezan algunos libros proféticos del Antiguo Testamento, en donde los autores mencionaban quien estaba gobernando, y que en ese tiempo llega la palabra de Dios al profeta (véase Miqueas, Hageo, Zacarías). Esta manera de escribir también establece credibilidad a Juan el Bautista como profeta. Por alguna razón Juan el Bautista se encontraba en el desierto y empieza a predicar. Sin embargo, cualquiera que haya sido la razón, serviría para que se cumpliese la profecía sobre él. Juan el Bautista era el que venia adelante de Cristo Jesús para prepararle el camino. El texto nos dice que Juan fue «predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados,» y es de ahí que surge el nombre de Juan «el Bautista».

Al igual que con los profetas del Antiguo Testamento, el mensaje de Juan el Bautista no era fácil de recibir porque su mensaje confrontaba a las personas. Por ejemplo, le llamaba «camada» o conjunto de víboras a las personas que venían a verlo. Sin embargo, muchas personas respondieron a su llamado al arrepentimiento, incluyendo el bautizarse, y él les enseñaba cómo ellos podían cambiar su manera de vivir. Entre las personas que recibieron el mensaje de Juan estaban los recaudadores de impuestos. Los recaudadores de impuestos eran personas judías que trabajaban para el gobierno romano, y como los romanos habían conquistado a Israel y estaban ocupando y gobernando sobre ellos, los lideres religiosos de Israel consideraban a los recaudadores de impuestos como traidores.

El ministerio de Juan el Bautista comenzó a crecer y esto causo expectativa sobre el llamado de Dios para su vida. El pueblo se preguntó si el seria el Cristo que ellos esperaban. El pueblo de Israel esperaba al salvador prometido, y teniendo a roma sobre ellos, este seria un buen tiempo para que este Cristo surgiera y así él los rescataría de la opresión romana, ya que ellos esperaban a un líder político en este Cristo. Pero Juan había entendido bien su propósito de parte de Dios y les deja saber al pueblo que él no era la persona que ellos esperaban. Les dice que mientras él los bautizaba en agua, vendría uno mayor que él que los iba a bautizar con el Espíritu Santo y fuego. Podemos notar la obediencia de Juan a Dios.

Eventualmente, Juan el Bautista es encerrado en la carcel por Herodes. El texto dice que Juan lo había reprendido, ya que Herodes había tomado a Herodías, la mujer de su hermano. Lucas nos deja saber que esto había sido algo malo que Herodes había hecho, y aparentemente él había hecho otras cosas malas. El texto dice que Herodes «añadió además a todas ellas, esta: que encerró a Juan en la cárcel.» Estos gobernadores creían que podían hacer lo que les placiera y no había nada ni nadie que pudiera hacer algo al respecto. Pero Lucas nos deja ver que estas cosas que Herodes hacía eran malas, y siendo Lucas inspirado por Dios para escribir este evangelio sabemos que Dios también lo notaba, y aunque Herodes no compadeció ante ninguna corte humana para rendir cuentas, un día tuvo que compadecer ante el Dios del universo, ante el Dios santo y justo.

Lucas 3:21-38

Antes de que Herodes encerrara a Juan el Bautista en la cárcel, y mientras el pueblo se bautizaba, también llegó Jesús a ser bautizado por él. Al ser bautizado por él, Jesús valida el mensaje y ministerio de Juan, y a la misma vez cumple con todos los requisitos de Dios para el ser humano. En completa obediencia y humildad, Jesús se somete a la voluntad de Dios. Porque para que Jesús pudiera ser salvador de la humanidad, él tenia que ser completamente humano y completamente obediente a Dios Padre. Jesús no tenia nada de qué arrepentirse, pero el bautizo era lo que Dios le ofrecía a la humanidad. El bautizo era una forma de humillarse ante Dios. Era, y sigue siendo, una manera de reconocer la condición de humana, una condición frágil y afectada por el pecado y muerte, y también era, y sigue siendo, la manera de correr a Dios por misericordia.

El texto nos dice que fue en el bautizo de Jesús que el cielo se abrió y que el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal como una paloma. El texto no dice que fue una paloma, sino como paloma. También dice que una voz del cielo dijo, «Tú eres Mi Hijo amado, en Ti me he complacido.» Jesús es el único Hijo del Hombre que doblo su orgullo y agenda personal ante Dios. Jesús fue obediente hasta la muerte, y es él quien hoy en día también puede ayudarnos. Los maestros de la Biblia han observado que en esta parte de Lucas capituló 3 se hace presente la Trinidad de Dios. Esta la voz del Padre, el Hijo siendo bautizado, y el Espíritu Santo descendiendo.

En otro de los cuatro evangelios que tenemos en la Biblia, en el evangelio según Mateo, notamos una genealogía de Jesús que empieza desde Abraham. Esto nos asegura que Jesús es un descendiente de Abraham. Pero Lucas nos provee una genealogía de Jesús que nos lleva de regreso hasta Adán. Esto nos asegura que Jesús venia a dar salvación a todas las naciones. No se sabe exactamente porque la genealogía de Jesús varia entre Mateo y Lucas, pero la explicación de que la genealogía de Mateo traza la linea de los reyes de Israel hace sentido. Quizás no sabremos porque la diferencia. Pero lo que sí sabemos es que por medio de Jesús, nosotros también hemos encontrado favor delante de Dios Padre.

Luz a los gentiles – Lucas 2

Continuó leyendo el evangelio de Lucas en este mes de diciembre 2022. Estaré haciendo observaciones del texto mayormente. Acompáñame a leer y estudiar este libro de la Biblia.

Lucas 2:1-7

Lucas menciona dos personajes históricos de los cuales tenemos información sobre ellos fuera de la Biblia, estos son, Cesár Augusto y Cireno quien fue gobernador de Siria en ese entonces. Este dato ayuda a la credibilidad de Lucas como autor, ya que lo que escribio esta ligado a eventos históricos. Parece ser que hay una discrepancia en la fecha que se menciona el censo con el gobierno de Cireno, pero los maestros de la Biblia han podido ofrecer explicaciones razonables que mitigan el conflicto. Te invito a que puedas investigar este asunto.

Debido al censo, José viaja con su comprometida María, quien estaba embarazada, de la ciudad en donde vivían, Nazaret, a Belén, que era la ciudad de los antepasados de José. Y estando ahí se le cumplen los días del alumbramiento a María. Ella da a luz al niño Jesús, y lo tuvieron que poner en un pesebre porque no había lugar para ellos en la casa donde se hospedaban.

Podemos notar que por un lado, los hombres poderosos toman decisiones que afectan al resto de la población (el censo), así ha sido siempre. Por el otro lado, miramos como todos estos eventos alrededor del nacimiento de Jesús estaban ya profetizados. El evangelio según Mateo nos informa sobre cómo fue profetizado que Jesús nacería en Belen. Entonces es Dios quién va guiando la historia humana para cumplir sus propósitos y lo único que los poderosos pueden hacer, conscientes o no, es llevar acabo el plan y propósito de Dios.

Mucho se ha dicho sobre las circunstancias en las que nació Jesús. Sabemos que el pesebre era en donde se les daba de comer a los animales domésticos, y que José y María probablemente se quedaron en el cuarto de la casa en donde dormían los animales domésticos. Algunos mencionan que la razón principal por la que ellos no tuvieron un lugar mejor en donde hospedarse fue porque todos los demás lugares ya estaban llenos, debido al censo. Pero esto ya lo sabemos porque esto es lo que el texto precisamente nos dice.

Lo que es importante notar es que esta información nos apunta el hecho de que José y María eran personas de condiciones humildes. Si José hubiera sido un hombre poderoso, como Cesár, o si hubiera sido un hombre de estatus social alto, alguien hubiera hecho lugar para ellos. En todo caso, a más de alguien hubieran tenido que pasar al cuarto en donde dormían los animales domésticos para darle lugar a ellos. Pero no fue así, estas fueron las condiciones humildes en las que nace Jesús.

Lucas 2:8-20

El ángel del Señor se le aparece a un grupo de pastores que estaban cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche. El texto nos dice que la gloria del Señor los rodeo de luz, y los pastores tuvieron gran temor. Esta visita angelical era inesperada para los pastores. Tuvieron mucho miedo. Pero el ángel les dice que había venido para darles buenas noticias. Y si la aparición del ángel no fuera suficiente, de repente apareció junto con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, glorificando y alabando a Dios.

El ángel les anuncia que había nacido un Salvador en la ciudad de David. Luego les da direcciones de en donde encontrarlo y les da detalles de cómo encontrarían al bebé Jesús. Los pastores fueron a buscar a Jesús y lo encontraron tal y como el ángel les había dicho. Los pastores les dijeron a José y María, y a todos los que estaban con ellos, lo que habían visto y escuchado de parte del ángel. María atesoraba estas cosas y las meditaba en su corazón. Después de esto los pastores se regresaron e iban glorificando y alabando a Dios por todo lo que les había sucedido.

Ser pastor en el antiguo mundo era una profesión humilde. Los pastores de rebaños no gustaban de un alto estatus en la sociedad, ni tampoco eran personas poderosas. Sin embargo, no observo en el texto una mejor explicación del porque Lucas escribe que el ángel del Señor se le aparece a ellos, sino para demostrarlos el contraste entre el gran poder de Cesár Augusto, junto con Cireno, y que no fue a ellos a quienes el ángel llego para darles las buenas noticias, sino que fue a los humildes pastores.

En Lucas 1:52, María había dicho que a los poderosos, Dios los había quitado de sus tronos, y había exaltado a los humildes. No fue en un sentido literal, Cesár continuaba siendo Cesár, sin embargo, Dios no se revelo a ellos, sino a los humildes. Es una gran lección para todos nosotros hoy en día. No que el ser poderoso sea algo malo, sino que el favor y la misericordia de Dios es para todos los que en su corazón son como estos humildes pastores.

Lucas 2:21-52

El texto continua y no dice que Jesús fue presentado en el templo cuando todavía era un bebé, de acuerdo a la ley de Dios. José y María tenían que ofrecer un sacrificio a Dios conforme la ley, y nuevamente Lucas provee un detalle importante, ya que la cita del Antiguo Testamento que el da era acerca del sacrificio que la gente pobre tenía que dar. Esto nuevamente nos indica la condiciones humildes en las que se encontraban José y María, y por consecuencia, Jesús.

Estando aún en el templo, aparecen dos personas. El uno era un hombre llamado Simeón, quien dice el texto que el Espíritu Santo estaba sobre él, y también una profetiza llamada Ana, quien era una viuda. Estas dos personas reconocieron a Jesús no como a un niño ordinario, sino como el Salvador y redentor de todos los pueblos. José y María quedan asombrados de lo que estaban escuchando sobre su hijo, ya que, aunque Dios les había hablado a ellos sobre su hijo, ahora también otras personas reconocían algo especial en él.

El texto ya no nos dice más sobre Jesús sino hasta que el tiene doce años de edad. Dice que él y su familia había ido a Jerusalén, como lo solían hacer todos los años, y que en este viaje en particular Jesús no regreso con ellos. José y María, pensando que él venia junto con ellos, no volvieron a ver a Jesús hasta el tercer día. María le dice a Jesús que ellos estaban llenos de angustia. El último dato que vemos sobre la niñez de Jesús es que continuo sujeto a sus padres, y que crecía en sabiduría, en estatura (o en edad) y en gracia para con Dios y los hombres.

Años después, María otra vez iba a estar llena de angustia por su hijo durante tres días, ya que Jesús iba a padecer en una cruz y estar muerto. Pero después de tres días él se levantaría y así haber logrado una gran salvación para todo aquel que en él crea. Fue esto lo que dijo Simeón al cargar al bebé Jesús en sus brazos, que había visto la salvación de Dios, para todos los pueblos, y que Cristo Jesús era la Luz de revelación para los gentiles, y gloria del pueblo Israel.

Participación en el Evangelio

Por su participación en el evangelio desde el primer día hasta ahora.

Filipenses 1:5, NBLA

Antes que les escribiera la carta a los Filipenses, Pablo había ido a predicar y fundar la iglesia local en Filipos. Desde entonces, los Filipenses habían estado apoyando a Pablo en su misión de ir y predicar el evangelio de Cristo y hacer discípulos. Los Filipenses habían creído el mensaje del evangelio que Pablo les predico, y luego apoyaron a Pablo para que siguiera predicando el evangelio de Cristo y establecer iglesias locales en las ciudades que él visitaba como lo había hecho con ellos.

El evangelio de Cristo era lo que unía a los Filipenses con Pablo.

Tal era la relación cercana con los Filipenses, que Pablo usa una palabra con un significado extenso. El usa una palabra en griego que hasta hoy en día se usa en círculos cristianos. Es la palabra koinonia. La palabra tiene el siguiente significado:

  • Compañerismo, asociación, comunidad, comunión, participación conjunta, coito
  • La parte que uno tiene en cualquier cosa, participación
  • Coito, compañerismo, intimidad
  • Un regalo contribuido, una colección, una contribución, como exhibiendo una encarnación y prueba de compañerismo

En Filipenses 1:3 Pablo les dice que él le daba gracias a Dios cada vez que se acordaba de ellos, y luego en el versículo 4 les dice que él oraba con gozo cada vez que oraba por ellos. Y aquí en el versículo 5 les dice que estas dos cosas eran por la koinonia, una comunión intima, que ellos gozaban en el evangelio de Cristo.

Este es el llamado para los cristianos en la iglesia local. El evangelio de Cristo es el fundamento para tener relaciones cercanas dentro de la iglesia local, el poder conocer a otros y ser conocido por otros. Y no solo eso, sino que este tipo de relaciones deberían ser duraderas. «Desde el primer día hasta ahora,» les dice Pablo, indicando que no era una relación reciente. El evangelio de Cristo había hecho que Pablo gozara una cercanía con los Filipenses desde que él había fundado la iglesia.

Que Dios nos ayude a tener este tipo de comunidad en nuestras iglesias locales, basadas en la buena noticia de Cristo Jesús.